martes, 14 de mayo de 2019

Donde vamos Christian? A un sitio pequeñito. Liechtenstein.

El paisaje por esta zona es espectacular, montañas, valles, verde…, más verde. Un verde infinito que a veces parece terciopelo.
Todo es tan perfecto que a veces resulta irreal, pero este pequeño país es así, un bonito cuento entre las montañas donde nunca pasa nada.


Un nuevo edificio creado en 2008 sustituyó al antiguo palacio barroco que albergaba el parlamento, sacudiendo a los serenos habitantes de la capital.
El controvertido edificio fue polémico desde sus inicios, pero sinceramente, a nosotros nos ha encantado esta fantasía arquitectónica de color naranja en un lateral de la plaza.
Pero, ¿dónde está Liechtenstein? ¿qué se puede hacer? 
Todo esto nos preguntábamos cuando planificamos nuestra ruta a Baiersbronn, en plena Selva Negra.
Tras investigar un poco, encontramos una interesante historia de la vieja Europa del Sacro Imperio Romano.
Un país entre Suiza y Austria, pequeño y moderno, donde existe una interesante oferta cultural, pero sobre todo de naturaleza y relax. Posiblemente uno de los mejores sitios para desconectar, porque aquí, seguro que no viene a buscarte nadie.
Lo más divertido es que cuando nos preguntaban, ¿dónde vais a ir? y respondíamos, haremos una ruta a Vaduz hacia la Selva Negra, todo el mundo nos decía, ¿Va qué? a lo que respondíamos, Vaduz, capital de Liechtenstein.
¡Ahhh!, ese nombre ya sonaba más, pero la siguiente pregunta ya contenía el principal tópico sobre este país. Qué ¿vais a llevar dinero?

Porque Liechtenstein suena a eso, a dinero, a bancos, sobre todo en nuestro país. Pero este pequeño estado europeo merece una tranquila visita más allá de los tópicos.
Es cierto que su economía se basa en esta actividad, ya que Vaduz es un afamado centro financiero internacional, pero actualmente, el país está haciendo una importante apuesta por el turismo y el acercamiento a los ciudadanos europeos.

Viajar a Vaduz, más curiosidad que interés (Nuestro paseo)

La capital nos recibe con un frío día nublado. Milán hace horas que ha quedado atrás, y en tan solo unos doscientos cincuenta kilómetros la temperatura ha bajado más de quince grados.
Hemos pasado del verano al invierno en pocas horas y nuestros cuerpos han tardado en aclimatarse. Estamos a finales de agosto y no esperábamos tan brutal cambio. A pesar de ello disfrutamos de un paseo por esta ciudad que ocupa tan solo 17 km2. El Rhin pasa cercano aunque la niebla impide que lo veamos.
Aparcamos el coche en la rigurosa zona azul que ocupa todo el centro de la ciudad y comenzamos nuestro paseo, más movidos por la curiosidad que por el interés. Hay que ser sinceros.
Os dejamos una mini guía de lo más interesante para viajar a Vaduz.
Catedral de Vaduz – Iglesia de San Florin
Es el primero de los grandes edificios con los que te encuentras al llegar a la capital. Una bonita iglesia neogótica construida en el año 1868 que sustituyó a la antigua medieval.
Es aquí donde nos damos cuenta del nivel económico de este pequeño país. Sorprenden sus impolutos bancos de madera recubiertos de terciopelo rojo y la calefacción, aunque el interior en sí es muy austero como sucede en la mayoría de las iglesias protestantes. 
Edificios del Parlamento
En la brillante plaza anaranjada de Pieter-Kaiser destacan dos edificios totalmente contrapuestos en cuanto a estilos, colores y formas, aunque su utilidad ha sido la misma, Parlamento.

Un nuevo edificio creado en 2008 sustituyó al antiguo palacio barroco que albergaba el parlamento, sacudiendo a los serenos habitantes de la capital.
El controvertido edificio fue polémico desde sus inicios, pero sinceramente, a nosotros nos ha encantado esta fantasía arquitectónica de color naranja en un lateral de la plaza.

Desde esta plaza sale el típico tren turístico que hace un recorrido por la ciudad.
Nosotros preferimos caminar y dejarnos sorprender por un lugar del que nunca habíamos oído hablar y aprovechar para comer los bocatas que llevábamos.
Un pequeño parque cercano nos sirvió de improvisado lugar para nuestro picnic ¡no sabáiamos con qué nos encontraríamos al viajar a Vaduz!
Museo Postal 
Curioso museo sobre la historia del correo y la filatelia del principado. Salas muy interesantes con peculiares objetos.
Es una extensión del afamado Museo Nacional de Liechtenstein, del que forma parte desde el año 2006. La entrada es gratuita.

Museo Nacional de Liechtenstein
Es el principal y más atractivo de los museos del principado que nos ha servido para conocer la cultura, historia, paisaje y tradiciones de este pequeño país centroeuropeo.
Unas cuarenta y dos salas de exposiciones en unos dosmil metros cuadrados que dan para un buen paseo a través de objetos de todo tipo. 

Oficina de Turismo – Liechtenstein Center
Justo al salir del Museo y acercarnos a la Oficina de Turismo presenciamos un divertido y ancestral desfile…
Los pastores con rebaños de vacas atraviesan las impolutas calles del centro de la ciudad cada día, lo que se convierte en uno de los principales atractivos turísticos al viajar a Vaduz.
El sencillo desfile congrega a una multitud en la artería peatonal y principal de la capital.
Las vacas van perfectamente adornadas con los badajos típicos de cada una de las ganaderías, así como los “vaqueros” van vestidos de diferentes formas.
La oficina es grandiosa, en comparación del tamaño del país, y muy moderna. Acoge todo tipo de eventos y si eres un “friki” coleccionista de las estampas en tu pasaporte, aquí te lo sellan por el “módico” precio de 3€.
¡Ojo porque en Liechtenstein la moneda oficial es el franco suizo! aunque aceptan el euro en prácticamente todos los lugares.

Kunstmuseum – Museo de arte contemporáneo
Un espectacular cubo negro contiene el que se está convirtiendo en uno de los museos de arte contemporáneo más afamados de Europa.
Vaduz está hecha a escala humana por lo que recorrer sus museos y lugares de interés no lleva más de un día si se programa bien.
Todo lo interesante se situa en la misma avenida peatonal por lo que no pierdes un detalle de los cambios y contrastes de sus edificios.
Lo llamativo de este museo no es solo su colección, sino el propio edificio que alberga las obras. Estamos ante un cuadro negro de hormigón teñido y piedra basáltica de río, típica en el valle del Rhin.
Esculturas por la calle
Además de la “Mujer Desnuda” de Botero, Vaduz cuenta con una amplia colección de esculturas al aire libre que se pueden disfrutar mientras paseas por su centro peatonal.
En la plaza Pieter Kaiser, junto al ayuntamiento, mientras caminas te va sorprendiendo una original colección de obras artísticas que culminan con una fantástica obra de Botero junto al Museo de Arte Contemporáneo.
Liechtenstein, y en concreto viajar a Vaduz, nos ha resultado muy agradable. Al no estar sobre explotada turísticamente es un paraíso virgen para los viajeros curiosos, además de paraíso fiscal.
Las cercanas Suiza, Austria e Italia sitúan a este país en un interesante punto intermedio, convirtiéndose en un lugar ideal ¡para desconectar y perderse!




No hay comentarios:

Publicar un comentario

Trucos para hacer la maleta

Sí, hacer la maleta puede ser frustrante y puede hacer que te tires de los pelos o rompas a sudar –especialmente si tienes que hacerla a me...